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Un lugar creado en honor a quien nos enseñó que compartir también es una forma de querer.
Rancho La Altagracia nació de una historia familiar.
Jonas creó el rancho en honor a su abuela, Altagracia, una mujer cuyo nombre hoy representa mucho más que este lugar. Representa familia, comida hecha con cariño, alegría, sencillez y esos momentos que se disfrutan más cuando se comparten con otros.
Aquí se puede comer, montar a caballo, recorrer los caminos en Four Wheels, disfrutar del campo, compartir con amigos y familia y simplemente desconectarse por unas horas de la rutina.
La foto que se volvió nuestra imagen
La fotografía de Altagracia cocinando captura justamente ese espíritu: una cocina sin pretensiones, una olla grande, comida preparada para compartir y la satisfacción de reunir a la gente alrededor de una mesa.
No buscamos que una visita se sienta como una actividad más en un itinerario.
Queremos que se sienta como un día en el campo que valió la pena vivir.

El nombre detrás del Rancho
Altagracia no es simplemente el nombre del negocio.
Es el nombre de la abuela que inspiró este lugar y una manera de mantener viva su memoria en cada familia, grupo de amigos y visitante que llega al Rancho.
Su imagen forma parte de nuestra identidad porque representa exactamente lo que queremos conservar: hospitalidad, comida, familia y la alegría de recibir personas.
Nuestra forma de recibirte
En Rancho La Altagracia creemos que las mejores experiencias no tienen que ser complicadas.
Buena comida.
Naturaleza.
Un poco de aventura.
Gente querida.
Y tiempo para disfrutarlo.
Ya sea que vengas por una excursión, una comida, una celebración o simplemente por pasar un día diferente, queremos que te vayas con una historia que valga la pena contar.
Bienvenido a Rancho La Altagracia.
Aquí vienes a disfrutar. Nosotros nos encargamos del resto.